A veces, por muy fuerte que seamos nos rompemos.
Nos rompemos por acumulación de dolor en un recipiente frágil, tan frágil que cuándo se colma, estalla y hace que nuestra fortaleza se derrumbe.
Haciéndonos sentir débiles al notar como las lágrimas nos caen como puños y nos dañan esos recuerdos como espaldas atravesándonos el corazón.
Por muy fuerte que seamos, siempre hay un límite, por muy fuerte que intentemos demostrarle al mundo que somos, él nos enseñará que nuestra fortaleza dura hasta que él lo desee, por muy fuerte y sin corazón que nos creamos, en el fondo, a veces muy en el fondo nos recuerda que todos somos humanos.
-Diario De Un Loco Deforme-